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De reservas indias: calles peatonales



[Diario Montañés | Tribuna Libre] -0-03-20





3-:04

Tribuna Libre


De reservas indias: calles peatonales


RICARDO ALEA YANCI/PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN POMBO, CAÑADÍO Y ENSANCHE


El pasado día 26 de febrero, y dentro del buen trato que nos dispensa habitualmente, EL DIARIO publicaba la opinión de la Asociación de Pombo-Cañadío y Ensanche sobre la pérdida de aparcamientos en toda la zona del Ensanche, que como es sabido abarca desde Puertochico a la plaza Porticada y desde el muelle hasta la calle del Sol.



Al día siguiente, el mismo DIARIO reconocía la situación real existente y el debate planteado en período preelectoral, pero se cuestionaba la crítica en este momento (sección de Opinión, El Anfiteatro), dado que -apuntaba- se sabía que esto iba a suceder, además de resultar obvio que si se toman medidas que favorecen a quienes quieren caminar y pasear se restringe el uso del automóvil. La deducción de que se sabía que la situación actual se iba a producir se apoya, para el DIARIO, en que el Ayuntamiento ha abordado con prudencia y por etapas la semipeatonalización de la zona, iniciativa aplaudida desde todos los foros y que, incluso, se demandaba que se extendiera a otras áreas.



Siendo cierto que sabíamos que esto iba a suceder, no es menos cierto que nunca nos habíamos imaginado la enorme proporción de los resultados, que seguimos sin saber las intenciones del Ayuntamiento acerca de hasta dónde piensan llegar con la política de peatonalización y que es evidente que lo que guía a nuestros representantes -más representantes de unos que de otros- es la más absoluta improvisación y la más completa falta de criterio.



Todavía estamos esperando los vecinos que alguien se digne explicarnos cuáles son las intenciones municipales acerca de qué modelo de ciudad tienen -al menos en nuestro barrio-, si es que tienen alguno, que tenemos serias dudas. En esta zona vivimos varios miles de vecinos y existen varios cientos de comercios para quienes la drástica supresión de aparcamientos ha significado una pérdida de calidad de vida excesiva. Y lo que es peor, desconocemos hasta dónde va a llegar esa política de obras alocadas, sin objetivo definido.



Al lado de peatonalizaciones lógicas, como la de la calle del Arrabal, llena de comercios y con una afluencia de peatones alta, se semipeatonalizan calles como, por poner dos ejemplos, Pizarro y Moctezuma, en las que es difícil ver a la vez a más de un peatón, que carecen de comercios -no incluimos a los bares de copas en este apartado por razones obvias- y que, por tanto, no necesitan para nada la ampliación de las aceras y la supresión de unos treinta aparcamientos. Junto a peatonalizaciones igualmente entendibles aunque no tengan gran interés comercial, pero que sí se pueden admitir para evitar la continua irrupción de vehículos en la vía principal, como son las numerosas bocacalles del Paseo de Pereda, nos encontramos con la completa peatonalización de la Plaza de Cañadío, en la que es difícil ver a nadie hasta la apertura de los bares a las ocho de la tarde, en que se llena de niños jugando mientras sus papás se dedican al deporte nacional de trasegar cervezas. Que son sustituidos por la noche por legiones de bebedores, confirmando que la verdadera intención de esta última obra es la de dar servicio a la hostelería nocturna y no a los comercios, prácticamente inexistentes en la plaza, ni por supuesto a los vecinos, que han perdido otras 30 plazas de aparcamientos de la manera más tonta.



Da la impresión de que nuestras autoridades municipales desconocen que en el Ensanche vivimos varios miles de vecinos, coexistiendo desde siempre con numerosos comerciantes y dependencias administrativas. Es decir, que quienes vivimos y trabajamos aquí necesitamos utilizar el coche y tenemos el mismo derecho a disfrutar del espacio público para poder aparcarlos como el resto de las zonas de la ciudad. Y por si fuera poco, después de incrustar en el único jardín privado que nos quedaba la nueva Comisaría de Policía, como si no hubiera otros sitios en toda la ciudad y cargándose otras treinta plazas de aparcamiento, se nos quiere meter con calzador -y qué calzador- un macroedificio para albergar toda la administración regional. Y luego se quejan de que el centro se desertiza. Más preciso sería decir que 'lo' desertizan a golpe de millones públicos. Si lo que se quiere es que el resto de los habitantes de Santander vengan masivamente a disfrutar de los ratos de ocio a nuestras plazas y paseos, porque en sus barrios carecen de dotaciones y de inversiones que el Ayuntamiento concentra en las zonas céntricas, está claro que han escogido el mejor camino. Pero está igualmente claro que a nosotros no nos gusta nada semejante opción. Y parece que este es el camino elegido. No hay más que ver las cifras de inversión municipal para este año (EL DIARIO del 3 de febrero de 2003): para Puertochico 849.704 euros; Castelar y Puertochico, 2.191.365; Mercado del Este, 3.994.004 (unos 7 millones de euros en total). Si exceptuamos el plan de la reforma de Entrehuertas (2.103.542), para todos los demás barrios se destina la exorbitante cifra de ¡300.000 euros!



¿No sería mejor que los vecinos de la calle Castilla, o de la calle Cisneros, o de Cazoña tuvieran dotaciones y plazas públicas suficientes -incluidos bares, faltaría más- para no tener que desplazarse a la zona del Ensanche?



Quizá lo que se pretenda sea, en definitiva, convertir el Ensanche en una especie de reserva india, a la que los visitantes vengan a observar cómo viven unos vecinos desmotorizados a la fuerza, a pasear por unas aceras desusadamente anchas para las necesidades reales y a alternar en el inmenso bar en el que están convirtiendo una zona concebida -y bien concebida- hace más de un siglo para zona de uso residencial y comercial.



Si es así, van por muy buen camino.



Pero aunque no nos hayan preguntado nuestra opinión, como de costumbre, tenemos dentro de tres meses una ocasión de oro para expresarla. En las urnas.

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ASOCIACION "POMBO-CAÑADÍO, ENSANCHE"
Domicilio postal: apartado 699 - 39080 SANTANDER
Teléfono: 609 844 574 - Correo electrónico: ensanche@ensanchesantander.com